Quito, 23 de marzo de 2026.- Ecuador volvió a estar a la altura de los grandes desafíos del continente. Durante 22 jornadas de competencia y en tres escenarios deportivos, el país fue anfitrión de una nueva edición de la CONMEBOL Libertadores Sub-20, consolidándose como una vitrina de talento juvenil y un punto de encuentro para el futuro del fútbol sudamericano.
Más allá del desenlace deportivo —con Santiago Wanderers de Chile coronándose campeón tras una final vibrante ante Flamengo—, el torneo deja un legado que trasciende el resultado: organización, compromiso y trabajo conjunto entre la Federación Ecuatoriana de Fútbol y CONMEBOL.
Desde la planificación hasta la ejecución, cada jornada fue el reflejo de un equipo multidisciplinario que operó de manera coordinada para garantizar estándares de competencia, logística, comunicación y operación a la altura del torneo. Un engranaje preciso que permitió que jugadores, cuerpos técnicos y delegaciones vivan una experiencia de primer nivel.
Los estadios ecuatorianos no solo fueron sede de partidos, sino escenarios donde se proyectaron las futuras figuras del continente, jóvenes que hoy sueñan y compiten, pero que mañana representarán a sus países en las grandes ligas del fútbol mundial.
Ecuador, una vez más, demuestra su capacidad para albergar eventos internacionales de alto nivel, reafirmando su posición como un referente organizativo en la región y un país que entiende la importancia de impulsar el desarrollo del fútbol desde sus bases.
La CONMEBOL Libertadores Sub-20 no solo deja un campeón. Deja aprendizajes, experiencias y la certeza de que el futuro del fútbol sudamericano ya está en marcha… y Ecuador fue el escenario donde brilló, ante el continente y el mundo.
Comunicación FEF























