Quito, 2 de febrero de 2026.- La Selección Sub 17 Femenina entra en una etapa decisiva. Bajo la conducción de Víctor Idrobo, el nuevo microciclo se vive como un laboratorio de fútbol y carácter, donde cada jornada sirve para observar, corregir y potenciar a un grupo que empieza a construir su propia identidad competitiva.
El entrenador resaltó que el proceso no se mide únicamente en goles o resultados, sino en la capacidad del equipo para entender el juego, sostener la intensidad y asumir la responsabilidad de representar al país. “Queremos jugadoras que compitan con personalidad, que lean los momentos del partido y que se adapten a diferentes escenarios”, señaló, en referencia al perfil que busca consolidar de cara a los retos internacionales.
Los dos amistosos vs Colombia en Guayaquil aparecen como el primer gran filtro del ciclo. Para el cuerpo técnico, estos encuentros permitirán poner a prueba las sociedades en cancha, evaluar respuestas tácticas y medir el crecimiento emocional del grupo frente a un rival externo. La exigencia, subrayó Idrobo, es parte del aprendizaje que necesita un equipo que aspira a sostenerse en la élite juvenil de la región.

Más allá del aspecto deportivo, el DT también destacó el valor del entorno: la convivencia diaria, la competencia interna y la responsabilidad compartida de crecer como selección. En ese espacio, las jugadoras comienzan a asumir que cada entrenamiento es una oportunidad para acercarse a un objetivo mayor: volver a soñar con un escenario mundialista.
Guayaquil será el primer termómetro de este nuevo capítulo. Dos partidos, un grupo en formación y una idea clara: construir desde hoy el equipo que quiere competir mañana.
Comunicación FEF























